¿Qué es el sérum y para qué se usa?

Sérum viene del latín y significa suero. En España ya se ha hecho común esta forma de llamarlo porque en inglés se dice serum (/ˈsɪərəm/). Y ¿qué es un suero facial? Es un producto cosmético cuyas dos características principales son que se absorbe rápido y que logra penetrar hasta las capas más profundas de la piel. ¿Y su mayor diferencia con las cremas? Que el sérum no deja sensación grasa y tiene una mayor concentración de activos que las cremas para la cara.

Entonces ¿qué es más recomendable, dirás, usar sérum o usar cremas? Y la respuesta es que ninguno es sustitutivo del otro. Porque el sérum trabaja en profundidad y nutre nuestra piel desde dentro mientras la crema se queda en la epidermis, en la capa más superficial, y protege nuestra piel de daños como los provocados por el sol, los cambios de temperatura y la contaminación. Cuando aplicamos un sérum estamos facilitándole el trabajo a la crema que aplicaremos después y ayudando a potenciar sus efectos.

Existen muchos tipos de sérum, cada uno con su misión: hidratar, eliminar signos de la edad, dar luminosidad, recuperar elasticidad, reducir problemas de acné… En las próximas semanas os daré ejemplos de algunos muy interesantes. No todos necesitamos los mismos cuidados ni nuestra piel pide lo mismo siempre. Hay temporadas en las que igual la tenemos estupenda y otras en las reclama más atenciones. La cosa es conocerse para poder darle lo que necesita.

Una ventaja que tienen los sérums es que por su textura gelosa ultra ligera (aunque ahora también los hay oleosos) con muy poquitas gotas tenemos suficiente para toda la cara, cuello y escote. Tres o cuatro bastan así que nos van a durar mucho incluso usándolos con mucha frecuencia. Dentro de una correcta rutina para el cuidado de la piel, el sérum se aplica después del tónico y antes de las cremas. No importa cuántos sérums utilices en esta parte del proceso. Aquellos pocos que puedan interactuar de forma negativa entre sí ya te avisan en las instrucciones de uso para que no los mezcles.

Algunos son específicos para usar por la noche y porque se oxidarían y perderían propiedades por el efecto del sol, pero gran parte los puedes usar por la mañana y por la noche. De nuevo, no hace falta que uses todos día sí, día también. Depende de lo que necesites en cada momento. Una recomendación que te hago en cuanto a la hora de aplicarlos, más que nada por comodidad: si se trata de un sérum algo pegajoso, mejor déjalo para la rutina de noche o si no te vas a maquillar.

Así que, recapitulando lo que dijimos en posts anteriores, hasta aquí, la rutina es la que sigue: 1. Desmaquillante que puede ser en leche, aceite o gel según tus necesidades y agua micelar como limpiadora. 2. Tónico facial para devolver el equilibrio a tu piel tras la limpieza y prepararla para el tratamiento. 3. 1: Sérums de base acuosa seguidos de los sérums de base oleosa (para que la textura de estos no interfieran con los primeros).

¡Sígueme la pista! Cada sábado hablamos sobre los pasos imprescindibles para cuidar tu piel como se merece y para qué sirve cada producto en tu neceser de maquillaje. Además los lunes te iré recomendando productos al alcance de tu mano que realmente merezcan la pena. ¿Te quedas?

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