LO QUE PIENSEN LOS DEMÁS

¿Tienes miedo al qué dirán? ¿Limitas tu vida para adaptarte a lo que otros opinan que deberías hacer? ¿Sientes que tu vida no es del todo tuya? Este post es para ti. Porque quiero ayudarte a ser feliz, y pienso que para ser feliz es primordial liberar la mente de miedos y barreras que nos impiden crecer y llenarnos de lo que amamos.

Lo que los demás piensen de mí no es asunto mío. Es asunto mío hacer las cosas que me llenan el alma de felicidad y que me ponen una sonrisa genuina en el rostro.

No permitas que tu vida sea condicionada o definida por las etiquetas, las convenciones, críticas o aprobación de los demás. Pasa olímpicamente de lo que digan o piensen otros sobre ti. O de lo que crees que piensan o dicen. Preocuparse por el qué dirán no es sano, sino deprimente y estresante. Hay mejores maneras de vivir. Mejor dicho: hay maneras de vivir…esta no es una de ellas.

Aceptar consejos es bueno. Comparar opiniones también. Ver la vida sólo a través de los ojos de los demás y olvidarte de utilizar los tuyos no lo es. El problema está en darle más autoridad de la necesaria a lo que piensan los otros, dejando por debajo de las demás tu propia opinión. Todos somos personas con el mismo deseo: ser felices. Cada uno tiene su experiencia y su opinión sobre cómo se debe vivir la vida. Atender a todo lo que piensen todos sólo logrará aturdirte. A la hora de tomar decisiones, la opinión que más debe importarte es la tuya. Debes ser tú quien tenga la última palabra sobre qué hacer con tu vida. Las opiniones de la gente que te conoce y te quiere son las únicas ajenas a ti que puedan interesarte…y estas sólo en la medida que te ayuden a formarte tu propia opinión.

Lo que los demás piensen de mí es asunto suyo. Mientras haré aquello que me alegre el alma. Clic para tuitear

A veces le concedes autoridad a gente que tiene más que tú: más posesiones, más popularidad, más contactos, logros profesionales más llamativos… gente que a lo mejor cree que eso es a lo que hay que aspirar, gente que a lo mejor cree que es mejor que los demás. Y tú, con credulidad, a veces le das la razón. Pero es necesario que te formes tu propio criterio, que te preguntes: ¿en qué se basa mi felicidad?¿por qué siento que necesito ser como ellos?¿Disfruto haciendo de la vida una competición? Si tu respuesta es no, si tienes claro que “aunque sientes que eso es lo que te piden que hagas, sabes que no es lo que tú quieres”, ¡rebélate contra ello!

Que lo sepas: ni por ser diferente eres peor, ni raro, ni debes sentirte inseguro o mal contigo mismo. A veces se te puede olvidar: el listón de aceptabilidad imaginario que te marcan la sociedad o ciertas personas de tu entorno sólo existirá mientras tú lo aceptes, mientras tú te lo creas, mientras le des autoridad. Cuando te des cuenta de que nadie tiene poner sobre tu vida salvo si le dejas, te harás libre. Clic para tuitear

No necesitas demostrar nada. La única a la que debes rendir cuentas es a tu conciencia. Así que siempre que no hagas daño a otros o a ti mismo, haz lo que te dé la realísima gana: diviértete a TU manera, haz lo que A TI te llene el alma, si puede ser, con frecuencia; comparte experiencias con tus seres queridos, pasa tiempo solo con tus aficiones; sueña en grande, ponte metas que de verdad quieras conseguir porque te hacen feliz. Pon en práctica un plan para alcanzarlas. Lo vales todo por ser persona. Te mereces ser feliz. 

Quiérete. Descubre todo lo bueno que hay en ti y aprécialo. Valórate y los demás te verán y te querrán como eres, porque no hay nada más atractivo que la confianza en uno mismo. Y si no te quieren, es que no te conocen. Y si no te conocen, lo que piensen de ti no tiene fundamento y debe importarte un bledo. Punto.

 

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