7 PEQUEÑAS REGLAS PARA UNA VIDA SIMPLE

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Hace poco leí un post de 

Pensar cada día todas las cosas que debemos hacer partiendo de cero no tiene sentido: podemos simplificar descubriendo de qué manera funcionamos mejor en cada situación, y traduciéndola en pequeñas reglas a seguir. Las pautas que me he marcado y con las yo que simplifico mi día a día son estas:

  • Planificar con antelación. Ponerme metas generales está bien pero sólo sirve si las actualizo y concreto en acciones diarias. Por eso al principio de cada mes planeo qué quiero haber hecho cuando termine. Y entonces divido esos objetivos por semanas y después, por días. De modo que me levanto y sé qué toca. Hay margen para cambios y novedades pero lo esencial, está. Los días que tengo plan de salir pronto de casa, incluso tengo la ropa preparada desde la noche anterior, para no perder tiempo por la mañana.
  • Limitar el tiempo de distracciones para dedicar más a lo que de verdad me interesa:
    • Pasar tiempo con la gente a la que quiero
    • Sacar adelante proyectos personales
    • Trabajar
    • Pasear
    • Leer
  • En conversaciones en grupo, hablar menos, escuchar más. Participar cuando el tema tiene que ver conmigo, dejar pasar comentarios banales y pensar sólo en lo importante. No es necesario tomar parte activa en todo. A veces sentimos que debemos contar nuestra versión de la historia, nuestra opinión o cualquier otra aportación… y pocas veces es esencial para mantener interesante o viva la conversación. Así tengo tiempo para relajarme y aprender de lo que otros dicen… La vida se vuelve tan sencilla de pronto, siguiendo esta norma…!
  • Anotar las ideas, planes y demás que se me van ocurriendo mientras estoy haciendo cualquier otra cosa. Así me concentro en el momento y no dejo pasar las cosas que se me vienen a la cabeza estando ocupada. Siempre tengo a mano la misma libreta, ya que de otro modo sería muy fácil perder el papelito o post-it en cuestión.
  • Ordenar las “potenciales zonas desastre”, véase el armario o la repisa del baño, una vez fija a la semana. Y cada día dejar la habitación ordenada antes de meterme en la cama.
  • Tener solo lo necesario. Reducir posesiones materiales no es la única cosa que hace falta para simplificar la vida o ser “minimalista”, pero es un buen sitio para empezar. Cuantas menos cosas tengo, más fácil me resulta mantener el orden, también mental y, sobre todo, disfrutar de cada cosa.

Reconozco que hay veces y días que olvido estas reglas. Pero al final lo cierto es que seguirlas me hace la vida más práctica y sencilla, así que me compensa mucho esforzarme por recordarlas y cumplirlas.

¿Cuáles son tus trucos para mantener tu vida simple? Me encantará leerte en los comentarios!

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